Series

En estas series intento mostrar el mundo con lo mínimo. Reducir la forma hasta que casi desaparezca, comprimir la historia hasta que apenas quede un signo, una silueta, un número o una palabra. Me interesa ese momento en que el resumen no empobrece, sino que concentra; cuando un trazo sencillo puede contener una vida entera, y cuando el silencio empieza a hablar por sí mismo.

Desde hace años trabajo sobre un repertorio que vuelve una y otra vez: figuras esquemáticas, objetos cotidianos, símbolos, sentencias latinas, estructuras que se repiten y se transforman. No son imágenes cerradas, sino fragmentos que dialogan entre sí, como si cada serie fuera una variación sobre una misma pregunta esencial: la vida, la muerte, el tiempo que pasa y lo que permanece.

Pinto despojando, superponiendo planos, dejando que el color —directo, casi primario— sostenga la intensidad. Cada serie es un intento de ordenar ese “esqueleto del mundo” con medios aparentemente simples. Pero detrás de esa simplicidad hay capas, memoria, materia y experiencia. Porque, al final, incluso la imagen más fragmentaria puede reflejar un universo entero.