Miguel Villarino

Miguel Villarino

Artista plástico

(Morales de Rey, Zamora, 1959)

«El tiempo fue una partida de ajedrez con figuras invisibles»

Trayectoria

La trayectoria de Miguel Villarino (Morales de Rey, Zamora, 1959) comienza en el ámbito del grabado, inicialmente desde una práctica autodidacta que pronto se ve ampliada en Madrid, tanto en la Escuela de Artes Aplicadas como en el taller del maestro grabador Theo Dietrich y en la Escuela Nacional de Artes Gráficas.

Desde esos primeros años, su trabajo se orienta hacia una comprensión de la imagen como construcción, más que como representación, iniciando un proceso de reducción formal que irá definiendo su lenguaje.

En 1983 crea su propio taller de grabado, espacio desde el que desarrolla de manera continuada su obra, y en el que la repetición, la variación y la insistencia se convierten en herramientas fundamentales.

La estancia en la Academia Española de Bellas Artes de Roma (1996–1997) introduce una pausa y una distancia que refuerzan esta búsqueda, orientada hacia la síntesis y la depuración de los elementos.

A lo largo del tiempo, su trabajo se ha articulado en series que funcionan como un sistema abierto, donde cada obra es al mismo tiempo fragmento y totalidad, y en las que persiste la voluntad de reducir la imagen a lo esencial sin renunciar a la complejidad de su significado.

Proyectos

Paralelamente a su práctica artística, Miguel Villarino ha desarrollado una intensa labor en el ámbito de la edición y la difusión de la obra gráfica.

En 1986 funda la revista de arte CYAN, a la que seguirán iniciativas como la editorial M más M ediciones (1989) y la revista de grabado y poesía Estación Central (1990), proyectos que surgen de la necesidad de generar espacios propios para la creación y el pensamiento.

Esta línea de trabajo se amplía con la creación de la Galería Estación Central, concebida como un lugar de encuentro entre artistas, obra y reflexión.

En todos estos proyectos se reconoce una misma voluntad: construir contextos donde la obra no sólo se produzca, sino también se comparta, se edite y se piense.

Docencia y colaboración

La práctica de Miguel Villarino se ha desarrollado también en el ámbito de la enseñanza y la colaboración, entendidas como una extensión natural del trabajo en el taller.

A lo largo de los años ha impartido cursos y talleres de grabado en instituciones como el Centro Andaluz de Arte Seriado, la Fundación CIEC, el Centro de las Artes de Alcorcón o el Instituto Cervantes, entre otros.

Su actividad se ha extendido asimismo a contextos internacionales, colaborando con talleres y centros en países como Italia, Francia, Alemania, Portugal o Costa Rica.

Estas experiencias configuran un espacio compartido de aprendizaje y transmisión, en el que el conocimiento técnico y la reflexión sobre la imagen se desarrollan de forma conjunta.

Reconocimiento

La trayectoria de Miguel Villarino ha sido reconocida con diversas becas y premios a lo largo de los años, entre los que destaca la beca de la Academia Española de Bellas Artes de Roma (1996–1997).

Su obra ha sido distinguida en certámenes como el Premio BMW de Pintura o el Premio de Grabado Fundación Vivanco, y forma parte de colecciones públicas e instituciones como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, la Calcografía Nacional o el Museo de Bellas Artes de Asturias.

Es miembro fundador de CRUCE, Centro de Arte y Pensamiento, y de “El Jacalito”, centro de investigación artística, espacios que reflejan su implicación en el desarrollo y la reflexión en torno a la práctica contemporánea.